El profesor estadounidense Stephen Hawkes ha demostrado, a partir de su propia experiencia, que es posible perder peso sin dietas estrictas ni conteo constante de calorías. En el transcurso de varios años, perdió 22 kilogramos sin dejar de comer sus alimentos favoritos: papas fritas, helado, gominolas y otros dulces. La base de su método es la llamada alimentación intuitiva.
El principio fundamental de este sistema es comer solo cuando se tiene hambre de verdad. Según Hawkes, es importante distinguir entre la necesidad física de alimento y el deseo emocional de comer algo rico, como cuando surge la tristeza o el aburrimiento. Este enfoque ayuda a controlar la ingesta de alimentos sin culpa ni estrés psicológico.
El profesor señala que el hábito de rodearse de una variedad de alimentos, incluyendo aquellos considerados "poco saludables", reduce los antojos de estos como si fueran caprichos prohibidos. Gradualmente, el cuerpo deja de asociar el chocolate o la comida rápida con algo extremadamente deseable, lo que ayuda a reducir el exceso de comida.
Hawkes comenzó a experimentar con la alimentación intuitiva después de años de luchar contra su peso. Recurrió a dietas tradicionales y al conteo de calorías, lo que le proporcionó resultados temporales, pero luego recuperó el peso perdido. Solo al abandonar las restricciones y adoptar una relación consciente con la comida logró estabilizar su peso y mejorar su bienestar.
Más allá del control del peso, la alimentación intuitiva fomenta hábitos saludables y mejora la relación con la comida. Las personas aprenden a escuchar las señales de su cuerpo, a elegir alimentos que realmente disfrutan y a evitar comer por factores externos o por costumbre.
Stephen Hawkes destaca que las dietas pueden tener efectos a corto plazo, pero la alimentación intuitiva funciona como una estrategia a largo plazo. Es un estilo de vida que ayuda no solo a perder peso, sino también a mantener la salud, mejorar el estado de ánimo y cultivar una relación armoniosa con la comida.
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