El Centro Ilizarov ha desarrollado una nueva técnica de neuroestimulación que bloquea eficazmente el dolor espinal. Este método utiliza impulsos eléctricos débiles que se transmiten a la médula espinal mediante un dispositivo especial. Los pacientes ahora pueden controlar de forma independiente la intensidad del dolor mediante un control remoto.
El sistema de neuroestimulación consta de dos componentes: un generador de impulsos implantado bajo la piel en la zona abdominal y un electrodo colocado sobre las meninges de la médula espinal. El electrodo no entra en contacto directo con el tejido cerebral; simplemente transmite señales que bloquean el dolor. Este enfoque reduce la dependencia del paciente de medicamentos y de la hospitalización.
El experimentado cirujano Jamil Rzayev, de San Petersburgo, capacitó al personal del Centro Ilizarov. Durante los primeros tres días de operación, los especialistas operaron a ocho pacientes con diagnóstico de síndrome de dolor crónico, neuralgia intercostal y osteocondrosis lumbar. Los médicos destacan que el método es seguro y prácticamente no presenta efectos secundarios ni complicaciones.
Una de las ventajas de la neuroestimulación es la posibilidad de desconectar o retirar el implante si los resultados no son los esperados. Los pacientes controlan su dolor y pueden ajustar el funcionamiento del dispositivo de forma independiente según su condición. Esta autonomía hace que el método sea especialmente conveniente para personas con dolor crónico.
Anteriormente, la principal limitación de esta tecnología era el elevado coste del procedimiento, de aproximadamente 30.000 euros. Hoy en día, los pacientes rusos pueden recibir la instalación gratuita de un neuroestimulador gracias a un programa de cuotas financiado por los departamentos regionales de salud. Esto facilita el acceso a esta innovadora terapia a más personas con dolor crónico.
El próximo año, el Centro Ilizarov planea realizar aproximadamente 15 cirugías de este tipo gracias al programa de financiación de cuotas. Los especialistas esperan que la implementación generalizada de este método mejore significativamente la calidad de vida de los pacientes que sufren síndromes de dolor crónico y reduzca la carga de trabajo en hospitales y farmacias.
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