Científicos de la Universidad de Basilea han descubierto que el miedo a las alturas puede reducirse significativamente con cortisol, la hormona del estrés. Un estudio con 40 voluntarios demostró que combinar medicamentos con terapia conductual de realidad virtual ayuda a las personas a adaptarse más rápidamente a situaciones estresantes asociadas con las alturas.
Los tratamientos modernos para las fobias suelen basarse en la terapia de exposición, donde los pacientes afrontan sus miedos de forma controlada. Este experimento utilizó un simulador de realidad virtual: los participantes subieron a un ascensor de cristal, se encontraron en los tejados de los edificios y experimentaron otras situaciones estresantes. Este modelo permite la reproducción segura de situaciones reales que provocan ansiedad.
Antes de las sesiones, la mitad de los participantes recibió comprimidos con 20 miligramos de cortisol, mientras que el resto recibió un placebo. Cada sujeto completó tres sesiones de terapia. La eficacia se evaluó mediante una escala especial de gravedad de la acrofobia inmediatamente después de la terapia y un mes después. Los resultados mostraron que el grupo que tomó cortisol experimentó una reducción más pronunciada y sostenida del miedo en comparación con el grupo placebo.
También se midió la actividad eléctrica de la piel, los niveles de estrés y la sudoración en algunos participantes. Quienes recibieron cortisol mostraron reacciones menos pronunciadas ante situaciones estresantes. Esto confirma la capacidad de la hormona para reducir la tensión fisiológica y mejorar la tolerancia al miedo.
Según los investigadores, el mecanismo de acción del cortisol está relacionado con una mejor capacidad de aprendizaje y la absorción de nueva información, así como con la supresión temporal de recuerdos de antiguos miedos. Esto facilita que los pacientes superen las reacciones fóbicas y se adapten a nuevas condiciones.
Los expertos creen que la combinación de cortisol y terapia de exposición puede utilizarse no solo para la acrofobia, sino también para otras fobias. Estudios previos han demostrado que influir en la memoria y el procesamiento del miedo puede bloquear reacciones emocionales no deseadas, abriendo nuevas vías para el tratamiento seguro de los trastornos mentales.
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